
South Park y el TLC
Columnista huésped | Marzo 06, 2007 | 633 palabras
Por Luis Guillermo Fernández Valverde, actuario-matemático
Días atrás, en Telenoticias transmitieron un segmento del programa South Park, popular serie animada que se caracteriza por su morbidez crítica. En el corte presentado se encuentran los estudiantes de la escuela de ese lugar, conjuntamente con su maestra viajando en un bus por el centro de San José. Cuando la maestra les menciona que están en San José de Costa Rica, el gordito de la fábula, Cartman, con su característico vocabulario menciona una serie de improperios, refiriéndose a que en ese lugar huele a “mierda”, que las personas son holgazanas y que deberían de trabajar para salir de la pobreza. Luego presentan unas prostitutas, de las cuales el niño hace mofa, y por último la maestra les explica que somos pobres porque somos un país tercermundista; en fin, el segmento resulta muy repugnante para los costarricenses.
Si se analiza el por qué del ambiente en que se desarrolla la escena, nos incita a reflexionar, por qué todo ese atropello. La pobreza no es algo que una sociedad desee, para eliminarla hay que contar con una serie de elementos que en nuestro país hacen falta, por un lado tenemos limitaciones naturales, sociales y otros, pero por el otro, la corrupción política nos hunde en la misma. Es lamentable que los países de América Latina hayan permitido que los representantes del capitalismo: el Fondo Mundial, el Banco Mundial y otros, nos hayan obligado a endeudarnos con ellos, con el cuento de que ellos son indispensables para salir de la pobreza. El resultado ha sido el saqueo de nuestras riquezas, dejando en la miseria a muchos países de América. Nunca EE. UU. nos ha visto como países con el interés de ser socios, menos hermanos. Aún más, la ciudadanía norteamericana, en un alto porcentaje no sabe ni dónde está Costa Rica, o cualquier otro país de América Latina; para ellos nosotros somos su patio trasero, donde crían los cerdos que les darán de comer.
Tenemos más de veinte años que en el país no se construye una obra social importante, aún más, la construcción de la carretera a Caldera lleva más de treinta años en proceso. El debilitamiento que han sufrido instituciones como el ICE, la CCSS, el IDA y otras, ha sido aprovechado por políticos inescrupulosos para hacer su negocio. Por algo cuando Cartman dice que huele a “mierda”, no creo que se refiriera simplemente al sentido del olfato; pues es bien sabido que los norteamericanos conocen de las corruptelas que se presentan en nuestros países, basta mencionar el caso de Robert Vesco y Caro Quintero; que protegemos a maleantes, criminales, proxenetas, pedófilos y políticos, buscados internacionalmente.
¿Cómo queremos que nos vean desde afuera, si participamos en una red de sexo infantil por medio de Internet, si saqueamos a las instituciones públicas, si en la Asamblea se quiere aprobar un TLC, del que el 50% de los diputados no conoce a ciencia cierta sus alcances, y donde los precedentes de la fábula nos señala como un país de vagos, de prostitutas y de políticos corruptos? ¿Cómo un país que tenga esa imagen de Costa Rica, desea firmar un TLC justo y equitativo? Esto nos provoca pensar quiénes son los verdaderos interesados en firmar ese TLC. Los filibusteros son nacionales, no están interesados en defender nuestra soberanía, máxime que algunos diputados que forman parte de la comisión que lo estudia, han sido denunciados, por presuntos conflictos de interés. Por tal razón, antes de criticar la fábula hagamos un examen de conciencia, y analicemos por qué fue Costa Rica y no otro país de América. ¿Será también porque aquí hay muchas cosas que son rescatables, y que nos pueden hacer competitivos? Como decían nuestros abuelos: “…se lo digo a Juan para que lo escuche Pedro”.
Columnista huésped | Marzo 06, 2007 | 633 palabras
Por Luis Guillermo Fernández Valverde, actuario-matemático
Días atrás, en Telenoticias transmitieron un segmento del programa South Park, popular serie animada que se caracteriza por su morbidez crítica. En el corte presentado se encuentran los estudiantes de la escuela de ese lugar, conjuntamente con su maestra viajando en un bus por el centro de San José. Cuando la maestra les menciona que están en San José de Costa Rica, el gordito de la fábula, Cartman, con su característico vocabulario menciona una serie de improperios, refiriéndose a que en ese lugar huele a “mierda”, que las personas son holgazanas y que deberían de trabajar para salir de la pobreza. Luego presentan unas prostitutas, de las cuales el niño hace mofa, y por último la maestra les explica que somos pobres porque somos un país tercermundista; en fin, el segmento resulta muy repugnante para los costarricenses.
Si se analiza el por qué del ambiente en que se desarrolla la escena, nos incita a reflexionar, por qué todo ese atropello. La pobreza no es algo que una sociedad desee, para eliminarla hay que contar con una serie de elementos que en nuestro país hacen falta, por un lado tenemos limitaciones naturales, sociales y otros, pero por el otro, la corrupción política nos hunde en la misma. Es lamentable que los países de América Latina hayan permitido que los representantes del capitalismo: el Fondo Mundial, el Banco Mundial y otros, nos hayan obligado a endeudarnos con ellos, con el cuento de que ellos son indispensables para salir de la pobreza. El resultado ha sido el saqueo de nuestras riquezas, dejando en la miseria a muchos países de América. Nunca EE. UU. nos ha visto como países con el interés de ser socios, menos hermanos. Aún más, la ciudadanía norteamericana, en un alto porcentaje no sabe ni dónde está Costa Rica, o cualquier otro país de América Latina; para ellos nosotros somos su patio trasero, donde crían los cerdos que les darán de comer.
Tenemos más de veinte años que en el país no se construye una obra social importante, aún más, la construcción de la carretera a Caldera lleva más de treinta años en proceso. El debilitamiento que han sufrido instituciones como el ICE, la CCSS, el IDA y otras, ha sido aprovechado por políticos inescrupulosos para hacer su negocio. Por algo cuando Cartman dice que huele a “mierda”, no creo que se refiriera simplemente al sentido del olfato; pues es bien sabido que los norteamericanos conocen de las corruptelas que se presentan en nuestros países, basta mencionar el caso de Robert Vesco y Caro Quintero; que protegemos a maleantes, criminales, proxenetas, pedófilos y políticos, buscados internacionalmente.
¿Cómo queremos que nos vean desde afuera, si participamos en una red de sexo infantil por medio de Internet, si saqueamos a las instituciones públicas, si en la Asamblea se quiere aprobar un TLC, del que el 50% de los diputados no conoce a ciencia cierta sus alcances, y donde los precedentes de la fábula nos señala como un país de vagos, de prostitutas y de políticos corruptos? ¿Cómo un país que tenga esa imagen de Costa Rica, desea firmar un TLC justo y equitativo? Esto nos provoca pensar quiénes son los verdaderos interesados en firmar ese TLC. Los filibusteros son nacionales, no están interesados en defender nuestra soberanía, máxime que algunos diputados que forman parte de la comisión que lo estudia, han sido denunciados, por presuntos conflictos de interés. Por tal razón, antes de criticar la fábula hagamos un examen de conciencia, y analicemos por qué fue Costa Rica y no otro país de América. ¿Será también porque aquí hay muchas cosas que son rescatables, y que nos pueden hacer competitivos? Como decían nuestros abuelos: “…se lo digo a Juan para que lo escuche Pedro”.

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