martes, 24 de abril de 2007



Es claro como la falta de inversión en la educación y nuestro estilo de vida tan aprendido de los Estados Unidos, ósea un estilo pop de cultura, donde sabemos mas de historia gringa que de la nuestra, ha repercutido en la ignorancia de los ticos que apoyan el TLC, se nota su falta de conocimiento a la hora de apoyar estas políticas que implementaría el tratado, las cuales dizque fueron negociadas(si es que hubo algún tipo de negociación) por los partidos liberación nacional y la unidad social cristiana, los cuales han venido cometiendo actos de corrupción que solo es posible tapárselos entre ellos.

A los pro-TLC se le olvida el caso del banco anglo, donde la solución maravillosa fue cerrar el banco para que no salieran mas chorizos a la luz publica, cosa muy parecida a lo que esta pasando con el IDA en la actualidad.
Otro caso es el de Alcatel, donde la gente sin memoria se le va encima al ICE y se le olvida que fue el ex presidente que impulso el combo, quien metió mano para comprar esas porquerías de líneas.
El caso de la caja fishel, donde se dejo por el piso la misión de la caja, que es ayudar a todos lo ticos, en su planteamiento solidario y de cooperación. También los "no memory" se les olvida que costa rica en su tradición no acepta amenazas hacia su soberanía, que lo dijera juanito mora y los costarricenses de la época.
Esa lección de historia deberían de recordarla cuando se oyen tambores de represalias por parte de los intereses vendidos de las transnacionales y peor aun de los "pseudo ticos" que se venden a sus intereses.
Y claro no podía faltar la idea tan simplista de que con el TLC el tico va cambiar su competitividad y productividad, esa "idea" si se le puede llamar así, es común escucharla en las textileras, como parte de la publicidad sin bases del Comex. Realmente me extraña haberla escuchado de varios "intelectualoides" por ahí, cuando esta mas claro que el agua, que la idiosingracia del tico no cambia de un día para otro, para bien o para mal, si realmente queremos ser competitivos, si queremos desarrollarnos, tenemos que cambiar nuestro compromiso con la educación, con el aprendizaje de valores, con nuestra obligación con cristo, debemos de ser serios primero, y eso no va a cambiar un tratado comercial.
La educación en costa rica desde hace 20 años ha venido en picada, no se si como parte de un plan neoliberal o que, pero el principal problema, es que ha creado el caldo de cultivo, para que existan personas sin capacidad de raciocinio, que pasan a ser como veletas que van para donde el viento los lleve. Toda esta verborrea de hoy creo que la puedo resumir en la siguiente frase:
"Una sociedad ignorante, es una sociedad manipulable"

lunes, 23 de abril de 2007

no hay peor ciego que el que no quiere ver

No hay peor ciego que el que no quiere ver....
    © Informa-tico.com <http://www.informa-tico.com/php/expat.php?id=23-04-07082222&ed=145&fecha=23-04-07&foro=>
  • Los fenómenos políticos de los últimos años son una clara señal de que, por fin, los pueblos latinoamericanos se levantan para exigir justicia y equidad, y esta vez con la fuerza de los votos en democracia... no con la fuerza de las armas, que lo único que hacen es empeorar aún más los problemas, porque polarizan a la sociedad e imponen la lógica de la irracionalidad.

Las aplastantes victorias del presidente Rafael Correa en Ecuador, señal de que lostiempos están cambiando en América Latina.

Alfonso J. Palacios Echeverría.

Me refiero a los fenómenos ocurridos en Argentina, en Venezuela, en Bolivia, en Brasil, en Ecuador, y de alguna forma en Uruguay y en Chile, en donde se le empieza a dar la espalda a todas las tesis neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, basados en el nefasto Consenso de Washington y con el apoyo político y económico de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los pueblos de estos países, de una forma diferente pero con un trasfondo similar, han empezado a expulsar de sus gobiernos a los grupos económicos tradicionales, apuntados al neoliberalismo porque es la fórmula más adecuada para perpetuarse en el poder y así proteger sus intereses económicos, o hacer pingües negocios entregando territorios, empresas y derechos de explotación a las voraces transnacionales norteamericana y europeas. Y han elegido a nuevas voces que, aunque diferentes entre sí de país a país, les hablan de justicia social, de solidaridad, de parar la entrega de los bienes sociales a las grandes empresas, en un acto de esperanza y de búsqueda de justicia.

Y claramente se nota la reacción de quienes son asalariados de los grandes intereses económicos en los medios de comunicación, y que obedecen a las directrices de sus patronos, cuando empiezan a llamar "populistas" a estos nuevos gobernantes, en un acto denigrante para ellos mismos y su profesión, ya que desconocen que el populismo es una doctrina que se propone defender los intereses del pueblo en su conjunto, sin distinguir entre clase obrera, pequeña burguesía y campesinado, que como movimiento organizado nació en Rusia, en el año de 1860, y que en los países latinoamericanos se ha vinculado con personalidades carismáticas (Getulio Vargas en Brasil, Perón, en Argentina, el Aprismo en el Perú, para señalar algunos casos), y en ninguna forma puede utilizarse como epíteto denigratorio.

Y con relación a los fenómenos que están dándose en nuestro continente, este fin de semana tres noticias han sido de especial importancia para entender lo que mencionamos.

La primera es la reaparición lenta pero progresiva de Fidel Castro en la escena política internacional con sus denuncias, lo cual es una bofetada en el rostro de todos los que celebraron anticipadamente su muerte en las calles de Miami y los corrillos de las oficinas del Departamento de Estado del gobierno norteamericano, así como también de las congratulaciones de algunos (muy pocos) gobiernos latinoamericanos que desgraciadamente todavía poseen gobernantes neoliberales y entregados a los intereses de los Estados Unidos. Para ellos este anciano incómodo es su peor pesadilla, pero no se dan cuenta que puede morir, pero que Cuba no es Fidel, es un pueblo entero que cree en su forma de interpretar su propia realidad y la realidad internacional, a lo que tiene derecho como cualquier pueblo del mundo. Y podríamos estar o no estar de acuerdo con ellos, pero les debemos todo el respeto y la consideración que le daríamos a cualquier otro país. Y junto a esta noticia, las quejas de los grandes intereses petroleros de los Estados Unidos ante su propio gobierno, porque en Cuba se han encontrado grandes yacimientos de petróleo que ellos no pueden explotar, ya que sus propias leyes les prohíben mantener relaciones comerciales con Cuba. Los chacales del mercantilismo ladran contra los gobernantes que ellos mismos colocaron en el poder para proteger sus intereses. ¡Curiosa contradicción!

La segunda es la cancelación anticipada de Venezuela de sus deudas con el nefasto Banco Mundial, sumándose a Brasil y Argentina, que ya habían cancelado sus deudas anticipadamente también, dejando a este organismo internacional muy mal parado, pues pierde a sus principales clientes latinoamericanos, y ahora con la clara advertencia de que no son bienvenidos en dichos países, por la larga historia de errores en sus recomendaciones (¿imposiciones?) en economía política y sus intromisiones descaradas en las política públicas de los países latinoamericanos, siguiendo las instrucciones del gobierno de los Estados Unidos. O sea: pierde el gobierno norteamericano un instrumento de intervención en las políticas de los países hispanoparlantes. Lamentablemente no todos los países latinoamericanos tienen la capacidad económica para cancelar sus deudas, pero el mensaje es claro: una cosa es necesitar dinero prestado para financiar obras gubernamentales, y otra muy diferente es permitirle a un organismo internacional la intromisión en políticas públicas, que es lo que ha hecho durante decenios en Banco Mundial, como instrumento de los estados Unidos para imponer las condiciones más apropiadas para la entrada de sus grandes intereses económicos, con escudos protectores ante los mismos gobiernos de estos pequeños e indefensos países.

La tercera es la aplastante victoria del SI en el Ecuador ante la consulta popular de si deseaban una Asamblea Constituyente, liderada por un presidente carismático, intelectualmente preparado y de pensamiento claro, que tuvo el valor de lanzar su candidatura presidencial sin diputados y triunfar frente al representante más funesto de la plutocracia ecuatoriana, todo ello con la intención de transformar integralmente los fundamentos políticos del país y eliminar de una sola vez el poder perverso concedido a la Asamblea Legislativa por las anteriores constituciones. Esto, que llamo "el grito ecuatoriano" y que veo con enorme inquietud y esperanza, pues he vivido en ese país en dos oportunidades y le profeso un especial cariño, es una señal clara de que los tiempos están cambiando, al menos, en ese país, pero es también una señal clara para otros países de que el cambio es posible, que la justicia es posible, que la solidaridad es posible.

Ahora bien, si volvemos nuestros ojos a nuestra querida Costa Rica, percibimos también señales de cambio. La valiente decisión del Tribunal Supremo de Elecciones de permitir la recolección de firmas para la celebración de un referéndum sobre la aprobación o rechazo del Tratado de Libre Comercio es un paso adelante significativo en nuestra alicaída democracia representativa. Y es una llamada de atención a las minorías que lo defienden amparadas por la lluvia de dólares del gobierno norteamericano, que paga salarios de testaferros y propaganda mentirosa a manos llenas. Pero es también un "lavarse la cara" del mismo tribunal después de la chapuzas de las pasadas elecciones.

Lástima y vergüenza ajena nos produce ver cómo, en una jugada mediática, el actual presidente quiera aprovecharse de la situación enviando una petición a la Asamblea Legislativa tendiente a convocar a referéndum sin recolección de firmas (iniciativa ciudadana) para que, eliminándola, de esa manera evitar que se le explique al pueblo los vicios de inconstitucionalidad del Tratado, a fin de que vote por el NO; y quiera Dios que no se vuelquen ahora en una ordalía de dólares financiando una campaña llena de mentiras y tendiendo una cortina de humo sobre los puntos medulares que hacen inaceptables los cambios en nuestra institucionalidad que pretende dicho tratado, para beneficio de las empresas norteamericanas.

Lástima y vergüenza nos produce que la Sala Constitucional no quiera ver "de oficio" dichos vicios de inconstitucionalidad, para acabar de una vez por todas con este sainete ridículo, evitar la polarización social, la pérdida de tiempo que gastamos de un lado y del otro, y para obligar al actual gobierno a atender sus obligaciones.

Lástima y vergüenza nos produce contemplar que nuestros gobernantes no tengan la capacidad intelectual para percibir los cambios que se están dando a nivel mundial, o lo que es peor, que su ceguera sea provocada intencionalmente por su filosofía política.... porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

viernes, 20 de abril de 2007

parabola del padre y el contrato de alquiler

Parábola del padre y el contrato de alquiler

Por Hernán Gutiérrez
hernangu@racsa.co.cr

Había una vez un padre que estaba por alquilar una casa para su familia.
Como no sabía mucho de asuntos legales le dijo a su hijo mayor que se
encargara él de discutir los detalles con el dueño.
El hijo que era codicioso e interesado en sus propios asuntos redactó el
contrato a gusto del dueño porque sabía que ganaría algún dinero de más.
Cuando el padre conoció los detalles del contrato de alquiler, llamó a
todos sus hijos y a su esposa.

- Los he llamado porque este contrato de alquiler que estamos
a punto de firmar es mucho más que un contrato para habitar una casa.

El contrato no solo hablaba de las cláusulas normales de un alquiler sino
que escondía en el texto muchos otros compromisos que la familia debía
cumplir. Por ejemplo, al firmar se comprometían a no tener más hijos, a no
poder traer invitados a la casa, a no poder comprar un carro, y a tener que
comprar los víveres en el supermercado que el dueño dijera.

El hermano mayor quien redactó el contrato les dijo:

- Pero miren, es una gran oportunidad, el precio es muy bueno
y además todos nuestros amigos han firmado contrato con aquel dueño
de casa.

El padre dijo entonces:

- Si fuera un contrato de alquiler solamente, ya lo habría
firmado, pero este contrato compromete muchas cosas que son muy
íntimas de nuestra familia y debemos discutirlas entre todos.

Entonces la familia discutió y tomó una decisión.


El TLC es un tratado comercial que va mucho más allá de regular el
intercambio de mercancías entre los países. El TLC, disimuladamente, cambia
muchas reglas de nuestra convivencia democrática.
Somos diferentes porque hemos construido un país con menos diferencias en
lo económico y con garantías sociales para la población menos favorecida.
Este TLC reafirmará ricos más ricos y pobres más pobres.
¿Esta es la Costa Rica que queremos?

jueves, 19 de abril de 2007

que tiene el gobierno contra alajuelita?


ya hace 20 años se construyeron la chorotega, aurora,corina,verbena,
tejarcillo etc, sin ningun estudio, solo lo hicieron, ahora bien, si esto viniese acompañado de mas escuelas, colegios, ebais, cen-cinai, polideportivos, red vial, no habria tanto problema, pero de eso no hay nada.

ahora se escucha que debido a la construccion de la nueva clinica de alajuelita, se planea construir a la par,100 casas mas de intereres social(x cierto en un terreno que pide la comunidad para un polideportivo). alajuelita necesita muchas cosas, pero ya mas gente no.

xq no construyen estas casas del lado de escazu,en santa ana, ahi por la sabana? me pregunto,¿esto no es exclusion social por parte del gobierno?

martes, 17 de abril de 2007

lo que el gobierno calla

Lo que el gobierno calla

Anacristina Rossi | Abril 15, 2007 | 451 palabras

El CAFTA-DR quiebra el sistema jurídico del país al establecer en abstracto el arbitraje –con todo un aparato de supuesta justicia supraestatal y extraterritorial– como una alternativa obligatoria a la hora de dirimir conflictos con los inversionistas. Así lo explica el jurista Wálter Antillón en su libro El caballo de Troya (Alma Máter, 2006). [Disponible en www.tribunademocratica.com/2006/07/librecomerciouncaballodetroya.html y www.tribunademocratica.com/2006/07/inconstitucionalidaddel_caftadr.html].

Algunos argumentan que nuestra Sala Constitucional ya aprobó los arbitrajes. Pero es que los del CAFTA-DR no son arbitrajes. Un verdadero arbitraje es un mecanismo ad hoc que se constituye caso por caso y por mutuo acuerdo de las partes. Por su naturaleza privada, para ser eficaz un verdadero laudo arbitral necesita una homologación judicial.

El del CAFTA-DR en cambio es un arbitraje en abstracto, de una vez por todas, y en ningún caso puede el Estado, como parte, oponerse. Se lleva a cabo según las normas de un aparato preconstituido en el CIADI y el laudo es vinculante sin que haya homologación judicial.

La triste realidad es que estos falsos tribunales arbitrales del CIADI se establecen para sustituir el poder judicial costarricense. Al resolver un conflicto deben aplicar prioritariamente las normas del CAFTA-DR y Anexos en lugar de nuestras normas legales y constitucionales tales como el derecho a un ambiente sano. Además, deben basar sus decisiones en las interpretaciones que "de la normativa del CAFTA-DR y las llamadas medidas disconformes de los Anexos I y II" haga la Comisión de Libre Comercio, compuesta por los siete ministros de Comercio Exterior. Las interpretaciones de dicha Comisión son vinculantes.

Por lo tanto, el CAFTA-DR altera la organización política del país. Crear un órgano para que interprete en forma exclusiva y vinculante los textos del Cafta-DR –la Comisión de Libre Comercio– y darle jurisdicción compulsiva a un Centro Internacional y a sus "tribunales arbitrales" para resolver conflictos generados dentro de nuestro territorio es perder la soberanía.

Sí, otros países latinoamericanos lo han hecho, y su experiencia ha sido trágica. El monto de reclamos arbitrales en el NAFTA alcanza hoy los mil millones de dólares. Países que suscribieron tratados Bilaterales de Inversión como Argentina están abrumados por lo mismo. Un informe de Global Trade Watch describe cómo los inversionistas, amparados por estos instrumentos pseudo jurídicos que les permiten evadir los tribunales internos de los países, desafían sentencias legales, políticas ambientales, contratos municipales, impuestos, etc.

El CAFTA-DR es, cuando menos, inconstitucional. De aprobarse, la perspectiva para nuestro país es terrible. Implica perder control sobre recursos esenciales como el agua y la biodiversidad; perder la capacidad de implementar políticas económicas, ambientales, fiscales, etc.; someterse a fallos vinculantes que toman en cuenta sólo el beneficio comercial del inversionista; y renunciar a la potestad jurisdiccional del estado.

¿Eso queremos?

Referendum ejecutivo es extemporaneo

Referéndum Ejecutivo es extemporáneo

Marlyn Bendaña Valverde | Abril 16, 2007 | 401 palabras

Como ciudadana y como abogada estudiosa de los temas constitucionales, azorada he quedado al percatarme de que otro atentado contra la separación de poderes se cierne sobre la democracia en Costa Rica.

Esta vez, el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, forzado por las circunstancias del momento en que el Tribunal Supremo de Elecciones acogió la petitoria del ciudadano José Miguel Corrales, de dirimir por medio de un referéndum de INICIATIVA CIUDADANA, el controversial TLC con Estados Unidos; anunció como respuesta a lo dispuesto por dicho Tribunal, que el Poder Ejecutivo se apresta a enviar decreto a la Asamblea Legislativa para que se llame a un REFERÉDUM EJECUTIVO sobre el TLC. Pero, ¿quién nos asegura que la Asamblea Legislativa apruebe la propuesta de convocatoria a referéndum?

Nuevamente muestra el gobierno de los señores Arias inconsistencias en su pensamiento y actuación. Primero, ellos manifestaron que la reelección presidencial debía ser revisada por la Asamblea Legislativa. Nos hicieron creer que solo a ella se dirigirían, pero ya todos conocemos cómo la lograron. Ahora, con el "Tratado de Libre Comercio República Dominicana, Centroamérica, Estados Unidos", nos dijeron que los diputados como representantes del pueblo, son los únicos con potestad para aprobarlo o rechazarlo. Ante la Resolución del Tribunal Supremo de Elecciones cambian de parecer, y lo hacen violentando nuevamente la Constitución (Art. 99), cruzándose en el camino tomado por el máximo órgano en materia electoral.

Al convocar a un Referéndum Ejecutivo, el gobierno estará creando un conflicto de competencia o atribuciones entre el Ejecutivo y el Tribunal Supremo de Elecciones, (Art. 109 LJC), pues éste ya inició el proceso para la realización del referéndum de INICIATIVA CIUDADANA. Voto No. 790-E-2007. No puede ahora el Ejecutivo venir a decirle al Tribunal Electoral, que su resolución no es válida, y que la iniciativa ciudadana debe hacerse a un lado, para que el pueblo acuda al referéndum al ritmo y al modo que dicta el gobierno. Ya los señores Arias han estado gobernando por casi un año. Tiempo de sobra tuvieron para sopesar la conveniencia de esta posibilidad de abrir el camino a una solución pacífica y verdaderamente democrática. La acción del Ejecutivo está fuera de lugar, es extemporánea. El TSE ya resolvió que será el pueblo costarricense, por medio de la democracia participativa o directa quién decida el destino del TLC con Estados Unidos, y que esta vez no será a través de la democracia representativa

lunes, 16 de abril de 2007

estudio real, no publicidad de repretel

Informa-tico.com > Nacionales > UCR desnuda inconstitucionalidad del TLC

UCR desnuda inconstitucionalidad del TLC

* © Informa-tico.com El tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos contiene al menos 15 violaciones a la Constitución Política, según el informe de una comisión nombrada por la RectorÍa de la Universidad de Costa Rica para estudiar el tratado, y cuyo resultado fue dado a conocer la semana pasada.

El estudio titulado "Roces constitucionales del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (TLC)", encontró inconstitucionalidades en las atribuciones concedidas a Comisiòn de Libre Comercio, el arbitraje obligatorio de controversias fuera de la jurisdicción nacional, la incapacidad fáctica en que queda el Estado para satisfacer el derecho de la salud de los habitantes, el capítulo de contratación pública, y la desigualdad en el tratamiento de los subsidios agrícolas.

Asimismo, el anexo referido al territorio, los compromisos asumidos por Costa Rica en materia de seguros y telecomunicaciones, y la vulneración a las prohibiciones relacionadas con todo lo que tiene que ver con armas y productos de la industria bélica, entre otros aspectos.

A continuación el resumen del documento, publicado por el Consejo de Rectoría Ampliado con fecha del 12 de abril de 2007

-*Inconstitucionalidad del Capítulo 19 del TLC: "Administración del Tratado" por el establecimiento de algunas funciones privativas de los órganos superiores del Estado a un órgano colegiado supranacional: la Comisión de Libre Comercio
Dr. Luis Baudrit Carrillo

- *Violación constitucional por la obligación de "certificarse"
Dr. Luis Baudrit Carrillo

- *Inconstitucionalidad de los Capítulos 10 (Inversiones) y 2. 1 (Inversión cubierta), sobre el arbitraje obligatorio de controversias entre un inversionista de otra Parte y el Estado costarricense en general, y en especial sobre intereses, bienes públicos, y atribuciones estatales.
Lic. Juan José Sobrado

- *Inconstitucionalidad del Capítulo 15 por crear una situación de incapacidad fáctica del Estado costarricense para satisfacer el derecho a la salud.
Lic. Juan José Sobrado

- *Inconstitucionalidad del Capítulo 9 del TLC "Contratación Pública"
Dra. Margarita Bolaños Arquín

- *Inconstitucionalidad por vulnerarse la interdicción de todo lo concerniente a materia militar -productos, armas y artefactos de guerra o para la industria bélica
Dra. Margarita Bolaños Arquín

- *INCONSTITUCIONALIDAD EN EL CAPITULO DIECISÉIS (16) SOBRE DEFINICIÓN DE LEGISLACION LABORAL
Lic. Germán Serrano Pinto

- *INCONSTITUCIONALIDAD DEL CAPÍTULO 12 (ANEXO 12.9.2, SECCION H) COMPROMISOS DE COSTA RICA EN MATERIA DE SEGUROS.
Lic. Germán Serrano Pinto

- *Medidas de salvaguardia para evitar la distorsión de los mercados de cada Parte.
Lic. Juan Manuel Villasuso

- *Incorporación a la legislación nacional de "reglamentos técnicos"
Lic. Juan Manuel Villasuso

- *Discriminación por subsidios a productos agrícolas.
Lic. Juan Manuel Villasuso

- *Se obliga a que un Estado extranjero participe en el procedimiento de formación de la ley cuando la materia tenga relación con alguna norma del TLC.
Lic. Juan Manuel Villasuso

- *Inconstitucionalidad del Capítulo 17 del TLC por sobreponer la esfera comercial sobre la legislación ambiental, limitar la autonomía municipal y la legitimación para impugna y dirimir los conflictos ambientales.
Dr. Rafael González Ballar

- *Compromisos de Costa Rica en materia de Servicios de Telecomunicaciones.
Dr. Manuel M. Murillo
- *Inconstitucionalidad del anexo 2.1 del TLC, referido al territorio .
Dr. Manuel M. Murillo

nota completa en :http://www.informa-tico.com/php/expat.php?id=16-04-07022206&ed=144&fecha=16-04-07&foro=

sábado, 14 de abril de 2007

inaceptable capitulo 10 del tlc


inaceptable capítulo 10 del TLCLa mayoría demócrata en el Congreso de EE. UU. exige la renegociación de TLC en curso

Juan José Sobrado Ch.
jsobrado@racsa.co.cr
Abogado

El capítulo 10 del Tratado de Libre Comercio Centroamérica-República Dominicana-Estados Unidos (CAFTA por las siglas en inglés) lleva a extremos inaceptables los privilegios otorgados a los inversionistas extranjeros –que no tienen los nacionales en su propio país– y con eso los liquida , ya que no podrían competir contra quienes discriminatoriamente ponen sus propias reglas.

Primero, porque les otorga el privilegio de someter obligatoriamente al Estado a paneles de arbitraje y, además, sobre cualquier tema, aunque envuelva la disposición sobre bienes, intereses y potestades públicos.

Segundo, porque no limita tales temas –como lo hace el NAFTA (capítulo XI)– a discusiones sobre las garantías generales (trato nacional, cláusula de nación más favorecida, no expropiación sin indemnización, nivel mínimo de trato, etc., lo que de todas maneras es una obligación conforme al Derecho Internacional. La claúsula 10.16 del CAFTA va más allá y extiende el arbitraje obligatorio tanto a las “autorizaciones de inversión” –o sea, a todo género de actos administrativos emitidos sobre el accionar de una empresa que represente esa inversión– como a los “acuerdos de inversión”, los cuales, conforme a las definiciones que establece la cláusula 10.28 ídem , son las concesiones “respecto a los recursos naturales u otros activos controlados por las autoridades nacionales”. Según es indispensable causalmente, y lo reconoce el TLC en la cláusula 10.26, la condena a indemnización por un tribunal arbitral en su caso, es solo la consecuencia de que el acto causante sea considerado ilícito, con lo que sustrae tal declaratoria de la competencia exclusiva del Poder Judicial.

Tercero, porque tales arbitrajes pueden ocurrir a discreción del demandante dentro o fuera del país demandado, y los árbitros quedan vinculados por las interpretaciones hechas por la Comisión de Libre Comercio (Capítulo 19), órgano colegiado formado por todas las partes, fuera del control judicial nacional, incluyendo a la Sala Constitucional .

Cuarto, y más grave, porque según la cláusula 10.22 el derecho aplicable para efectos de estos arbitrajes, la legislación del demandado (CR), solo se aplica si el “acuerdo de inversión”, o la “autorización de inversión”, no prevé otra normativa. Esto implica la privatización completa de la función pública y el sometimiento de los intereses, bienes y potestades públicas a lo que acuerden los gobernantes y funcionarios con los inversionistas extranjeros, ya que, bajo el régimen del derecho privado , el acuerdo es la “ley entre las partes”, de modo que lo que estas pacten, o las normas extranjeras a que se remitan (tal como es usual en los acuerdos privados), son necesariamente las “normas legales” regulatorias a que se refiere la cláusula 10.22.

El expreso carácter subsidiario a que la cláusula 10.22 reduce la “legislación del demandado”, lo que repite la nota al pie (N.º 7), no dejan lugar a dudas respecto a dicha expresa voluntad. Se rompe así con el principio de legalidad (artículo 11 de la Constitución), según el cual los gobernantes y funcionarios, simples depositarios y no dueños de la ley, a la que están sometidos.

Obligaciones generales. Con ese texto, los gobernantes y funcionarios pasan ser dueños –sin serlo– de la autoridad, de los bienes y de los intereses públicos, por lo que inevitablemente dispondrían de ellos en colusión con los inversionistas extranjeros. No solo se viola así la Constitución, y se liquida a los empresarios e inversionistas nacionales, sino que se legalizarían todas las irregularidades y chorizos que La Nación ha venido denunciando con justa razón, por parte principalmente de inversionistas extranjeros en contubernio con autoridades municipales y nacionales costarricenses, y eso aún sin la ayuda del TLC.

Nunca nadie antes se había atrevido a firmar o a defender una cláusula de este tipo, ni consta así en ningún tratado vigente del que sea parte Costa Rica, por lo que es falso que haya sido aprobada por la Sala Constitucional, como se afirma. En el TLC con México, que si pasó, el arbitraje obligatorio está limitado a las obligaciones generales, y con otro tipo de normativa (no la puesta a discreción por los gobernantes o funcionarios). Aún así, tampoco ha sido objeto de pronunciamiento expreso aprobatorio por parte de la Sala Constitucional.

EE. UU. no las acepta. Ningún país o régimen constitucional que se respete –y que respete y procure no liquidar a sus empresarios– acepta semejantes cosas. Para empezar, no las aceptan los Estados Unidos, nuestra contraparte principal en el CAFTA. La sección 106 de la Implementation Act (HR 3045), que aprobó el TLC en el Congreso de los Estados Unidos, se limita a autorizar (no a obligar) al Gobierno a someter a arbitraje –si lo estima conveniente– una y solo una de las tres clases de cuestiones posibles según el capítulo 10 del CAFTA. O sea que Estados Unidos no permite–como se pretende para Costa Rica– analogías inaceptables con Cuba, país sujeto a la voluntad dictatorial del máximo líder, que por eso debe garantizar mediante arbitraje a los inversionistas el respeto de las garantías generales del Derecho Internacional. Pero ni siquiera Cuba somete a arbitraje, como se pretende para Costa Rica, la resolución de los casos específicos y bajo la normativa que al funcionario le dé la gana.

No solo la Constitución de Costa Rica adversa este capítulo, también la Ley de los Estados Unidos. LaTrade Promotion Act Authority (Public Law 107-210 del 2002), o Ley delFast Track , en adelante TPAA, que les puso (Sección 2102) límites claros a los negociadores americanos impidiéndoles: a) otorgar a los inversionistas extranjeros mayores privilegios que los que tienen en los Estados Unidos los locales; b) pedir privilegios mayores en propiedad intelectual que los existentes en Estados Unidos, y en materia de medicinas respetar la Declaración de Doha a favor de la salud pública; c) exigir reglas laborales inferiores al núcleo fundamental de la OIT ; d ) fomentar la corrupción, según es inevitable con la norma 10.22 comentada. Todo esto se lo saltó el grupo negociador estadounidense dirigido por Robert Zoellick, exconsejero de Enron, de ingrata memoria en los anales del fraude en los Estados Unidos, para imponerles a los negociadores centroamericanos lo contrario en todo eso a lo que Ley estadounidense impedía. Por eso, ahora la mayoría demócrata en el Congreso está exigiendo la renegociación de TLC en curso para que se respete la Ley de Estados Unidos.

Existe infraestructura jurídica . Pero, aunque hipotéticamente aceptásemos la imposible legitimidad de este capítulo, es completamente falso –como se aduce– que sea indispensable para darles seguridades a la inversión extranjera. La infraestructura jurídica necesaria ya existe –y con la fuerza de los tratados internacionales plenos– con Estados Unidos y el mundo. Con aquel se garantizó a sus ciudadanos y comerciantes, el trato nacional y la cláusula de nación más favorecida, mediante el vigente Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de l851; y la garantía de las inversiones, mediante el Tratado en ese sentido de l969, aprobado por Ley N.º 4448.

Y con el mundo, mediante el Tratado de Marrakech del 15 de abril de 1994, o “GATT 1994” que creó la Organización Mundial de Comercio, aprobado por Costa Rica mediante Ley N.º 7475 de ese mismo año, que contiene las normas instrumentales para el comercio, que el TLC expresamente incorpora en su norma 19.1.; y la Ley N.º 7318 de l992 que aprobó el Convenio Multilateral (mundial) de Garantías a la Inversión.

Finalmente, el único caso –que conozca– en la historia de las relaciones con los Estados Unidos en que se afectó a inversionistas por no pagarles a tiempo la indemnización, fueron unas expropiaciones para parques nacionales (caso Santa Elena y otros), que se solucionó satisfactoriamente y en corto tiempo, conforme al Tratado de 1969, mediante arbitraje en Costa Rica y de acuerdo con sus leyes.

viernes, 13 de abril de 2007

¿NO HA ESTUDIADO EL TLC?


¿NO HA ESTUDIADO EL TLC?
Ottón Solís
La Nación 5 abril 2007
Entender el TLC, más que un ejercicio intelectual, constituye una tortura. Ir descubriendo algunos de sus anticostarricenses y retrógrados contenidos, es por supuesto doloroso. Sin embargo, es su estructura, las referencias a otras legislaciones y a numerosas leyes, las excepciones de excepciones y los negativos de negativos, lo que dificulta el estudio del TLC.
Muchas personas, aceptándolo casi como pecado, confiesan que no lo han leído. Lo ideal sería que lo estudiaran, sin embargo, existe evidencia paralela que puede permitirles formarse una opinión sobre el Tratado propuesto.
Primero, un grupo de costarricenses con voz, incluyendo los negociadores, se dedicó a repetir antes y durante el período de las negociaciones, que el TLC era urgente, que con el TLC nos desarrollaríamos, que era fundamental para que el país progresara. Esta actitud desesperada le indicó a Estados Unidos que Costa Rica diría si a cualquier solicitud. Efectivamente ocurrió así. Cuando se muestra urgencia por un trato se pierde todo el poder de negociación. Si una persona quiere una casa y se dedica a decir públicamente que le urge comprarla, si le intentaban cobrar 10 le terminan cobrando 20. No es necesario conocer la casa ni el precio pactado, para saber que se compró cara por la actitud desesperada del comprador. De igual manera, quien no ha leído el TLC, puede tener la seguridad que se negoció mal, debido a esa proselitista desesperación mostrada por sus impulsores.
Segundo, este TLC es prácticamente idéntico en sus contenidos, estructura, condiciones y obligaciones, al de Nicaragua, Honduras, México, Guatemala, Maroco, Colombia, Ecuador, etc. Todos parten del mismo paradigma ideológico y promueven el mismo modelo de desarrollo. ¿Dónde están los estudios hechos por los costarricenses que promueven este TLC, en los cuales llegaron a la conclusión que lo que le sirve, por ejemplo, a Nicaragua y a Maroco es lo que le sirve a Costa Rica? ¿O es que imitando la tradición de algunas ideologías dichosamente moribundas, van a intentar convencernos de que existen recetas universales en materia de desarrollo? No hace falta leer el TLC para saber que no se redactó tomando en cuenta nuestras particularidades históricas, nuestros logros, debilidades y aspiraciones y que por lo tanto no es bueno para Costa Rica.
Tercero, previo el período electoral, el entonces candidato don Oscar Arias no quiso debatir el TLC, a pesar de que nos invitaron en numerosas ocasiones para ese fin. Acepté en todas y don Oscar en ninguna. ¿Por qué si el TLC es tan bueno, el candidato que lo anunció como su propuesta de gobierno y que afirmó que sin el TLC “nos lleva el diablo”, no lo defendió en un debate? Si sus argumentos fuesen buenos, ¿por qué no aprovechó para mostrar en un debate que yo estaba equivocado? Todo costarricense que no lo haya estudiado puede concluir que quién lo impulsaba no quería exponerse a que se le demostrara ante los votantes que este TLC no le sirve al país.
Cuarto, entre los países desarrollados no existe uno solo que haya llegado ahí con políticas iguales a las que nos obligaría el TLC. Ni siquiera hoy, cuando algunos de esos países tienen ingresos per cápita casi ocho veces mayores que el de Costa Rica, se atreverían, por ejemplo, a la apertura a las importaciones de sus sectores agrícola e industrial, en las condiciones de este TLC. Las personas que no lo han estudiado pueden concluir que si ningún país desarrollado ha puesto en práctica el conjunto de políticas incluídas en el TLC, es porque esa no es la ruta para el desarrollo.
Quinto, México es el único país latinoamericano con un TLC en vigencia por un período largo, lo que permite evaluar resultados. Aún los más convencidos promotores de estos TLCs concuerdan en que fracasó en temas como el empleo y la competitividad. México ha perdido 26 puestos en el ranking de competitividad mundial. Su tasa de crecimiento en el período de su TLC ha sido muy inferior a la que tenía antes del TLC e incluso a la de Costa Rica sin TLC. Su tasa de desempleo se incrementó, la expulsión de emigrantes hacia Estados Unidos casi se duplicó y desaparecieron 1.3 millones de agricultores. Para quien no ha estudiado el TLC aquí está otra razón para oponerse a este TLC.
Sexto, se han gastado miles de millones de colones en campañas televisivas, radiofónicas, por la prensa escrita, en documentos, videos, viajes, invitaciones, consultores, etc., promoviendo el TLC. Nunca se había visto tal despliegue de dinero destinado a promover una ley o un Tratado. Los y las costarricenses saben que ese dinero ha salido de las grandes empresas extranjeras y de unos pocos grandes empresarios costarricenses y ni un cinco del empresariado costarricense mediano o pequeño, ni de la clase media y de los sectores de menores ingresos y pobres del país. ¿Por qué se ha dedicado tanto dinero a impulsar el TLC? En estas circunstancias, ¿hace falta estudiar el TLC para saber a quién beneficia? ¡Dime quién paga la campaña multimillonaria y te diré a quién beneficia el TLC!
En fin, así como no hace falta leer Mein Kampf para oponerse a sus contenidos, pues los hechos protagonizados por su autor, Hitler, bastan, de igual manera, aunque en una dimensión no tan dramática, estos seis hechos permiten oponerse a este TLC aun sin leerlo.

desde mexico

¿Dónde está el oro?

Columnista huésped | Abril 13, 2007 | 923 palabras

Por Carlos Fernández-Vega

Muchos agujeros negros registra la historia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y nadie, más allá del discurso oficial, se animaría a meter las manos al fuego por sus hipotéticos beneficios económicos y sociales para los mexicanos (especialmente en generación de empleo y distribución del ingreso), pero lo que queda claro es que el TLCAN sólo ha fortalecido los de por sí rígidos patrones de concentración existentes en el país.

En 13 años de operación sus defensores hablan de “lo mucho que se ha modernizado” el país desde que el tratado entró en vigor el primero de enero de 1994, pero a la hora de documentar los beneficios tangibles para la población, no para un grupúsculo de empresas, los jilgueros brillan por su ausencia.

Más de 3 millones de unidades económicas registradas oficialmente participan en todos los sectores productivos del país, y de ellas sólo 1,2 por ciento, aproximadamente, le clava el diente a la jugosa actividad exportadora no petrolera, aunque también estas cifras concentradas tienen sus bemoles.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, 37 mil 344 empresas participan (2005) en el mercado exportador asociado al TLCAN (una cifra raquítica si se considera el universo nacional), las cuales, aparentemente, se repartieron los casi 186 mil millones de dólares que en ese año significó el pastel de esta actividad.

Sin embargo, el detalle confirma que, como en tantos otros sectores de la actividad económica en México, la concentración de la actividad exportadora no petrolera es brutal: sólo 601 empresas se quedan con el 76,3 por ciento del valor exportado, porcentaje que en 2005 se tradujo en casi 142 mil millones de dólares.

Esas 601 empresas (no necesariamente mexicanas y con ventas de 50 millones de dólares anuales en adelante) representan 1,6 por ciento del por sí angosto mundillo exportador que oficialmente opera en el país, y 0,02 por ciento de las unidades económicas registradas y reconocidas oficialmente.

Justo antes de la entrada en vigor del TLCAN, en 1993, la situación no era muy distinta a la actual, porque 154 empresas exportadoras (0,7 por ciento de las 21 mil 475 registradas como tales en el país) se quedaron con 58 por ciento del pastel. Con el tratado, son 601 las empresas concentradoras que se quedan con poco más de 76 centavos de cada dólar exportado.

En sentido contrario, alrededor de 32 mil empresas dedicadas a esos menesteres y con ventas de hasta un millón de dólares al año (casi 85 por ciento del total de exportadoras y 1,1 por ciento de las unidades económicas registradas y reconocidas oficialmente) se quedan con una rebanada equivalente a 1,7 por ciento de los cerca de 186 mil millones de dólares exportados en 2005. En 1993, previo a la entrada en vigor del TLCAN, su rebanada fue de 4,5 por ciento.

Si se resume el panorama, queda claro, pues, que el TLCAN no ha propiciado igualdad de oportunidades, como reza la propaganda oficial. Lo cierto es que casi 92 por ciento del pastel exportador (alrededor de 170 mil millones de dólares en 2005) se queda en manos de poco más de mil 800 empresas, considerando la segunda y tercera (muy alejadas de la primera) posiciones en el ranking respectivo.

En 1993 los tres primeros lugares en monto exportado se quedaron con 80 por ciento del pastel, aunque la segunda y la tercera tuvieron mayor peso que en 2005 (14,7 y 8,1 por ciento del total en ese año, contra 10,3 y 4,8 por ciento en 2005).

Todas estas cifras aparecen en uno de los apartados del más reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación, en el cual se destaca que de 1993 a 2005 el número de empresas exportadoras se incrementó en casi 74 por ciento, pero la concentración de la actividad se profundizó.

Por lo que toca al mundillo de las importaciones, las cifras revelan que aquel sueño de un México industrializado y poderoso devino en pesadilla tercermundista. Con la indiscriminada apertura comercial y la entrada en vigor del TLCAN, miles de empresas mexicanas reventaron, dejándoles sólo dos opciones: cerrar sus puertas o “reconvertirse”, y muchas de ellas optaron por esta última “oportunidad”: de productores activos se “reconvirtieron” en importadores, en simples intermediarios, en agentes de ventas de productos estadunidenses.

En este sentido, las cifras son devastadoras: de 62 mil empresas importadoras en 1993, el universo pasó a 423 mil y pico en 2005, un incremento cercano a 600 por ciento en el periodo, o lo que es lo mismo a un ritmo ocho veces superior al de las exportadoras. Tal “reconversión” se dio en tiempos del “cambio”, al grado de que en 2005, 14 de cada cien unidades económicas oficialmente registradas (aparte la informalidad) se dedicaban a importar lo que algún día produjeron.

De cualquier suerte, con TLCAN o sin él, las exportaciones mexicanas no petroleras (la maquila ocupa un lugar preponderante) terminan en el mercado estadunidense: en 1993 representaron 85 por ciento; en 2005, 88 por ciento, amén que, igual hoy que antes, el grueso de esas exportaciones corresponde a productos para la industria automotriz.

En resumidas cuentas, subraya la ASF, por sí solo el TLCAN no ha sido suficiente para lograr que México aproveche las oportunidades de la apertura comercial y pase de una balanza deficitaria a una superavitaria.

Las rebanadas del pastel

Por cierto, más allá de Pemex, las principales exportadoras “mexicanas” son General Motors, Daimler Chrysler, Ford Motor Company, Volkswagen, Hewlett Packard, y demás por el estilo.

(cfvmx@yahoo.com.mx / cfv@prodigy.net.mx)

desde nicaragua

Por Yálani Zamora A. - El Nuevo Diario (Managua)

En la avenida del Cafta, Costa Rica marcha solitaria en sentido opuesto. Sus vecinos centroamericanos observan en silencio, y en Nicaragua a duras penas nos interesamos por los titulares de los medios informativos: ¿Resistirá Costa Rica? No lo sabemos aún, pero para algunos da igual. Con el tratado aprobado, Nicaragua selló su futuro no sin algo de resignación.

En nuestro caso el Cafta no generó un debate profundo, ni medio profundo, tampoco fue un dispositivo aglutinador de las organizaciones de la sociedad civil, ni se generaron discusiones que trascendieran a las instituciones y altas esferas del poder.

¿Pero qué ocurre en ese país vecino con el que siempre tenemos fantasmas pero al que migran cientos de nicaragüenses y, por tanto, al que estamos irremediablemente unidos? ¿Por qué la resistencia de una sociedad organizada y con clara capacidad de movilización no suscita interés o al menos debate en Nicaragua, siendo que el desenlace afecta a muchas familias de este país?

Quizás hay un sentimiento de que “ya nada puede hacerse” y “mañana veremos qué pasa”, muy a tono con la baja autoestima del país y el “éxito” de las políticas de promoción del analfabetismo y el desconocimiento como resultado directo de la nula inversión en la educación. El legado más eficiente en materia de política pública de los últimos tres gobiernos.

Muy distinto, el tema del TLC ha creado en la sociedad tica una polarización nacional que ha paralizado la capacidad de toma de decisiones en algunas esferas. La sociedad entiende la importancia de firmarlo o no, y por eso se resisten. Lo han leído, estudiado y analizado con sus propios anteojos y no con los del poder económico y la clase política, es decir, de manera independiente y honesta.

Saben que con él están en juego las mismas bases del modelo de desarrollo que los ha llevado a donde están, y por eso, en palabras del Rector del estatal Tecnológico (TEC) y principal organizador de las últimas marchas, se pide el retiro del TLC de la Asamblea, para que se “abra un espacio de diálogo profundo de cómo debe ser el modelo de desarrollo y rechazando agendas de implementación que venden el país”.

Es muy interesante y alentador que las universidades públicas, ésas a las que muchos nicaragüenses eligen para estudiar, debido a su mejor calidad frente a las nuestras, son quienes están dando la cara en estas marchas. La razón es sencilla: funcionan. En ellas todavía hay académicos intelectualmente honestos, movimientos estudiantiles, administradores comprometidos y espacios de discusión integrados a la realidad social y económica del país.

A diferencia de Nicaragua, el cuerpo universitario tico asume su rol social y científico frente a la comunidad y es activo. Por eso, nuestro vecino ha logrado construir una clase media educada y socialmente conectada e identificada con el país, como ha quedado demostrado con el tema del TLC.

Esto ha provocado la censura política feroz y represiva del poder, que ha girado su artillería contra los dirigentes sociales y, sobre todo, estudiantes. Según una carta hecha pública por el Movimiento Estudiantil Alternativo y después por la Comisión Nacional de Enlace, “la criminalización de la protesta social, la represión policíaca, la descalificación, el arresto y el juicio a dirigentes sociales y organizaciones, incluyendo a sacerdotes que apoyan nuestra causa, es un signo evidente de violencia política del sistema que quiere por todos los medios acallar la protesta”.

La violencia verbal y la intimidación son siempre las mismas: la sociedad civil cuando se opone es agitadora, comunista, izquierdista trasnochada, terrorista antidemocrática, manipulada, ignorante, irracional. Y la juventud es sinónimo de criminales cuando está contra el TLC en la campaña parcializada de los medios de comunicación, en concubinato con el gobierno, para crear un clima de confrontación y de inseguridad, y mostrar una cara agresiva en lugar del carácter cívico de las protestas.

¿Por qué los estudiantes universitarios, sindicatos, académicos prestigiosos, campesinos, ambientalistas, intelectuales, diputados y hasta ex presidentes y ex candidatos marchan contra el TLC? Tres razones: en Costa Rica hay un Estado que provee servicios públicos de gran cobertura y aplica políticas e instituciones para la inversión pública y distribución de la riqueza.

Segundo, esto ha permitido el desarrollo de una gran clase media (a diferencia del resto de Centroamérica), con mejor calidad de vida, movilidad y equidad social. Tercero, esta clase media está hoy golpeada económicamente debido a que los mecanismos de solidaridad se han debilitado con la apertura, la pobreza está aumentando y esto causa preocupación y alerta. El TLC es percibido como un tratado que beneficia a una minoría en detrimento de la mayoría. Por eso no se consulta con la sociedad, se impone. Como dijo un político, “preguntarle a la gente es peligroso, pues podría decir que no”.

¿Resistirá Costa Rica solitaria? Desde Nicaragua y demás países centroamericanos la resistencia de la sociedad civil costarricense la observemos lejana. Pero es muy importante por las cosas en juego, más allá del resultado final.

Las protestas contra el TLC le dejan al país una firme noción de colectividad, capacidad de movilización y reivindicación de las calles, síntomas sanos de una democracia. Pero, sobre todo, es un firme recordatorio de que la democracia como sistema (o cualquier otro régimen) no otorga derechos, éstos son productos de luchas sociales y hay que salir por ellos.

(www.elnuevodiario.com.ni/2007/03/05/opinion/42884)

jueves, 12 de abril de 2007

comercio de armas, somos hipocritas o que?


comercio de armas somos hipocritas o que?

Costa Rica - EE.UU

Se incrementa comercio de armas


LORNA CHACÓN
VINICIO CHACÓN
redactores

Costa Rica incursiona en el lucrativo negocio del comercio internacional de armas, no sólo las fabrica y las exporta, sino que las importa.



Entre el año 2000 y el 2006, las exportaciones de armamento de Costa Rica hacia Estados Unidos alcanzaron la sorprendente cifra de $ 1.479.676 (¢770.378.512,64 a ¢520,64 el dólar), de acuerdo con la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos (USITC por sus siglas en inglés).
Al mismo tiempo, las importaciones de "armas y municiones, partes y accesorios" en el país pasaron de $675.079 (¢351.473.130,56 al mismo tipo de cambio) en el 2000, a $2.200.318 (¢1.145.573.563,52) el año pasado, según esa misma fuente.
Costa Rica, el único país en el mundo donde un Premio Nobel de la Paz figura como presidente, exporta, de acuerdo con la clasificación de esa fuente, "partes y accesorios para armas (armamento militar, pistolas, revólveres, escopetas, rifles, etc.)"; "bombas, granadas, torpedos y similares municiones de guerra y demás partes; cartuchos y otras municiones y proyectiles y demás partes"; "armamento militar, diferente de los revólveres, pistolas, espadas, alfanjes, bayonetas, lanzas y armas similares".
Tal clasificación es general, por lo que no se debe asumir como una descripción específica del ambiguo cuerpo de las exportaciones armamentistas de Costa Rica.
Estos datos fueron revelados por el economista Juan Manuel Villasuso, en el artículo "Cápsulas del comercio con Estados Unidos", publicado el 9 de marzo en el diario La República.
Villasuso manifestó que "de acuerdo con los datos del USITC, Costa Rica ha exportando recientemente a Estados Unidos armas y accesorios militares de diferente tipo, incluyendo armamento de guerra (partidas 9301, 9305 y 9306 de la tarifa armonizada - HTS) por un monto de US $1.479.676 en los últimos cinco años. Parte de esas ventas se hizo bajo la Iniciativa para la Cuenca del Caribe".
El economista también destacó que la cifra de más de dos millones de dólares en armas importados por el país durante el año pasado, es "superior a la de todos los otros países centroamericanos y República Dominicana, con excepción de El Salvador".
Mientras tanto, ni el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) ni la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER) tienen datos al respecto disponibles en línea.
El COMEX ofrece listas de los principales productos de exportación del 2004, 2005 y 2006, basadas en datos de PROCOMER, pero las exportaciones citadas por el USITC no alcanzan el monto necesario para figurar en ellas.
Mediante la oficina de prensa de ese ministerio se envió un mensaje por correo electrónico con varias preguntas sobre este tema, a fin de que fueran contestadas por el Ministro Marco Vinicio Ruiz o la viceministra Amparo Pacheco: ¿Tiene usted conocimiento de qué tipo de equipo militar se produce en Costa Rica? ¿Se trata de armamento utilizado en los frentes militares de Irak o Afganistán? ¿Maneja información sobre cuáles son las empresas que se dedican a esta actividad? ¿No es una contradicción que se permita la fabricación de armas en este país de neutralidad perpetua, cuyo presidente, Premio Nobel de la Paz, en su discurso de los primeros cien días de administración manifestó que "El golpe que destroza las armas es la única forma de violencia que hemos de permitirnos, la única forma de destrucción. La destrucción de los medios que generan la muerte, es nuestra manera de abrirnos camino hacia la vida" (según texto proporcionado por Casa Presidencial)? ¿Quién importa semejante cantidad de armas al país, que supera incluso a países de una violencia social superior como Guatemala u Honduras?
Sin embargo, al cierre de edición (9 de abril) no se había obtenido respuesta.
En el marco del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (TLC), han surgido preocupaciones en cuanto a la inclusión de armas de diversos tipos. Recientemente cobró vigencia la inquietud de que en el Anexo 3.3 del TLC también se desgrava el comercio del uranio natural, que es radiactivo; el uranio enriquecido, utilizado en reactores nucleares, y el uranio empobrecido, desecho sobrante de la fabricación del anterior y utilizado en las municiones del ejército de los Estados Unidos.
Este último producto es centro de una fuerte polémica internacional, pues el gobierno de esa potencia mundial se niega a reconocer los efectos tóxicos de esa sustancia. Tan grave se considera la inclusión del uranio empobrecido en el TLC, que el Presidente Oscar Arias recibió en Casa Presidencial a Herbert Reed, activista y veterano de la guerra de Irak, quienes buscaron su apoyo para prohibir el uso de esta sustancia
Sobre estos temas se buscó la opinión del Presidente de la República, Oscar Arias. Sin embargo, no se obtuvo respuesta y más bien la directora de prensa de Casa Presidencial, Mishell Mitchell, sugirió que le fueran remitidas al titular del COMEX, Marco Vinicio Ruiz (Ver recuadro Merecer el Nobel).

ARMAS PARA LA PAZ

Consultado sobre el tema Luis Alberto Cordero, presidente de la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano, manifestó que "en materia de armas, el TLC no está por encima de lo que la legislación nacional puede decir".
Cordero explicó que el presidente Arias impulsa una iniciativa conocida como Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), que pretende regular todo el comercio de armas lícitas: importación, exportación, reexportación, licencias, el corretaje (ventas en países en conflicto): "No es prohibir la fabricación, sino regular el comercio legal. Establecer registros, saber cuánto producen los países, a quién se lo venden".
Por su parte Fernando Madriz, del Centro de Amigos para la Paz, sentenció que "es incomprensible cómo Guatemala, El Salvador y Honduras excluyeron de sus TLC con Estados Unidos el tema de las armas y Costa Rica, siendo un país sin ejército, que ha declarado una neutralidad perpetua y que tiene un Premio Nobel de la Paz, no lo hizo"
Madriz mostró preocupación ante el hecho de que "Costa Rica sea el único país de Centroamérica que tenga interés en producir armas, es un contrasentido"; al tiempo que consideró que el hecho de que este país produzca armamento bélico "nos transforma en un objetivo militar y militarizaría innecesariamente a la economía costarricense".

Merecer el Nobel

Para aprovechar el valioso aporte que sobre estos temas podría hacer un Premio Nobel de la Paz, se le enviaron al mandatario Oscar Arias algunas de las mismas preguntas enviadas al COMEX, más las siguientes:
-Usted recibió en su despacho a los activistas Damacio López y Herbert Reed, con quienes se solidarizó en su lucha por la prohibición del uso del uranio empobrecido. Siendo el uranio y el plutonio productos de alta peligrosidad tanto en su producción como transporte, pero sobre todo, sabiendo que el uranio empobrecido no tiene más fin que el bélico, ¿no es una contradicción que en este país, defensor de la paz y el desarme, promueva a través de la aprobación de un TLC la introducción de este tipo de industria?
-¿Cuál es la principal diferencia entre la propuesta que ellos pretenden llevar a las Naciones Unidas y la suya, denominada Tratado sobre Comercio de Armas en cuanto al uranio empobrecido?
-¿No es una contradicción que en este país de neutralidad perpetua, cuyo presidente es un Premio Nobel de la Paz, se permita la fabricación de armas?
-¿Quién importa semejante cantidad de armas al país, que supera incluso a países de una violencia social superior como Guatemala u Honduras?
Sin embargo, como ya se consignó, en Casa Presidencial remitieron las consultas al COMEX.
Por su parte la escritora y Premio Magón Hilda Chen Apuy, quien desde hace tiempo se preocupa por el tema de la inclusión de armas en el TLC, calificó el comercio de armamento, así como la inclusión del uranio en el Tratado como "una inmoralidad".
"¿Cómo pretendemos ser un país de paz si fabricamos armas de guerra y quien las fabrica es cómplice de ello?", cuestionó, al tiempo que criticó fuertemente el decreto firmado en agosto pasado por el presidente Arias y la Ministra de Salud María Luisa Ávila, para reglamentar la producción de armas en el país, "por el simple hecho de que se permita la fabricación de armamento". "Con el TLC, ningún decreto de Arias podría servir de nada", añadió. "Es una contradicción que un Premio Nobel de la Paz urja a que el país apruebe un TLC que incluye estas cosas. Desde hace tiempo debió decidir que el tratado no se aprueba por contener estas disposiciones", sentenció la historiadora. Chen-Apuy se preguntó además: "¿cuál es el verdadero discurso de Arias, el que sostiene afuera del país sobre desarme, o el que nos impone hacia adentro con el TLC, de desgravar armas y establecer fábricas? El Premio Nobel no se recibe una vez, hay que seguirlo mereciendo, me pregunto dónde está el Premio Nobel, cuál de los dos Oscar Arias es".

jueves, 5 de abril de 2007

extracto de la entrevista realizada por el diario extramarzo el 20 de marzo 2007 a roman solis, diputado del pac,

extracto de la entrevista realizada por el diario extra marzo el 20 de marzo 2007 a roman solis, diputado del pac,

¿Tiene otras implicaciones el pronunciamiento de la Sala sobre el 41 bis?

- Claro. Hay otro elemento del que los costarricenses no tienen conocimiento y es que el artículo 41 dice que no se pueden pasar por el trámite rápido los proyectos de reforma constitucional, creación de nuevos impuestos, fijación de penas privativas de libertad y los referidos a la aprobación de los tratados regulados por el artículo 7 de la Constitución. Esta ultima parte fue la que quisieron eliminar con el 41 bis y su propuesta busca que se elimine lo regulado por el artículo 7 de la Constitución. Ese artículo dice que los tratados públicos, los convenios internacionales y los concordatos debidamente autorizados por la Asamblea Legislativa tendrán desde su promulgación o día que ellos designen autoridad superior a las leyes y requerirán la aprobación de la Asamblea Legislativa por votación no menor a las tres cuartas partes de la totalidad. Esto quiere decir que el pacto de los 38 está reconociendo abiertamente que el TLC afecta la integridad territorial o la organización política del país y por lo tanto se requieren 43 votos para su aprobación. Esto vuelve la polémica de cuántos votos se requieren para aprobarlo.

¿Desde su perspectiva cuál es el principal perjuicio que puede acarrear el TLC a la sociedad costarricense?

- Son varios. Por ser agricultor me interesa el impacto en la agricultura. Se ha venido diciendo una verdad a medias cuando dicen que somos ganadores y que exportamos $3 en productos agrícolas e importamos $1, como dice la propaganda oficial. La realidad es que son $2,6 y no $3 lo que exportamos por cada $1 que importamos, pero no dicen que hace cinco años exportábamos $5 por cada $1 que importábamos, o sea que hemos ido para atrás.

¿Cómo va a afectar al sector agrícola?

- Ellos dicen que para 2013 los países ricos van a quitar los subsidios a la exportación y eso es cierto porque representan un porcentaje muy bajo del subsidio total, el más importante es el de la producción y eso no han dicho que lo quitarán sino que es un tema que está en discusión en la OMC y en la Ronda de Doha. Vea un ejemplo, Estados Unidos le dio una cuota sin condiciones ni aranceles a Costa Rica para exportar 1.600 toneladas de queso blanco desde 1999 y han pasado siete u ocho años y lo más que hemos llegado a cubrir es la cuarta parte de esa cuota, y con todas las condiciones, porque el precio al que se puede vender allá es de $2 (¢1.100) el kilo, es mejor venderlo aquí en cualquier pulpería o en la feria del agricultor. Para mí eso es un adelanto de lo que va a suceder con el TLC porque no podemos competir si ellos subsidian su producción, por eso mismo no hemos podido entrar a México. El gancho para el tratado con México fue que el sector lechero se iba a salvar porque México es el primer importador mundial de leche y no hemos podido exportar ni una gota de leche. Pero Costa Rica es un mercado muy atractivo para Estados Unidos porque tenemos un consumo cuatro veces mayor al resto de Centroamérica, un tico se toma en leche lo que se toman cuatro centroamericanos. Nosotros tenemos asegurado un 93% del consumo interno y eso deberíamos haberlo defendido porque si no podemos exportar, con solo el mercado interno asegurado sería suficiente. Lo mismo pasa con azúcar, ganado y otros productos.

¿Además de la parte agrícola en qué otros aspectos afecta el TLC?

- Está el tema de propiedad intelectual porque si bien puede ser que no afecte los actuales, sí afectará a los próximos y las enfermedades cambian y las medicinas también deberán hacerlo, y aquí es donde les va a afectar la propiedad intelectual, que además no va a ser solo para medicamentos sino también con agroquímicos y para procedimientos quirúrgicos. Hay otros temas sumamente perjudiciales, como el de los seguros, que no debió discutirse una ley de seguros al calor de un TLC que no tomó en cuenta una serie de consideraciones y fue negociado por personas que no son expertas en ese campo y por ejemplo no excluyeron los seguros transfronterizos y el resto de Centroamérica sí lo hizo. No queda garantizado tampoco el financiamiento de los bomberos, ni se valoró la parte de la seguridad social del INS, como el de riesgos del trabajo que cubre a los trabajadores en caso de accidentes laborales, y el seguro obligatorio de vehículos, que es solo una pequeña parte del marchamo y es la que garantiza que el INS pague la atención médica de las personas involucradas en un accidente. No hay nada que dé más seguridad que la salud y esos seguros se van a ver afectados por la apertura porque el Estado ya no los va a poder controlar ni subsidiar.

¿En cuanto al ICE cómo cree que le afecte?

- Me preocupa el hecho de que las tarifas de Costa Rica son las más bajas del mundo y hay un elemento de carácter social muy importante y es el consumo mínimo, que es subsidiado para casi un 84% de la población, y eso desaparecerá con la apertura porque no se va a permitir ningún tipo de subsidio. Actualmente la tarifa residencial mínima en Costa Rica es de $3,75, mientras en el resto del mundo lo menos que se cobra es $14 porque con ese mínimo los operadores se garantizan la operación de la empresa, el resto es ganancia, pero en el caso del ICE la tarifa mínima es subsidiada, por eso aquí todo el mundo tiene teléfono residencial y celular. El 16% de los usuarios consume menos de $3,75, que es el mínimo, son familias que tienen el teléfono solo para una emergencia porque su condición económica no les permite hacer un gasto mayor. El resto hasta el 84% consume entre $3,75 y $10, lo que quiere decir que también está subsidiado por el 16% de los clientes que consumen más del mínimo y con eso el ICE cubre la diferencia del resto de los usuarios.

¿También las tarifas de celular se verán afectadas en la misma medida?

- Claro, porque en Costa Rica la tarifa mínima es de $6 por 60 minutos, pero en el resto de América Latina donde hay competencia resulta que el mínimo no baja de $30, entonces la opción que tienen para los pobres es el teléfono de tarjeta. Pero en la mayoría de países la tarjeta de $5 alcanza para 12 minutos, sale a $0,40, y además a veces le ponen plazo, y si no se gasta en 15 días la pierden. Por eso en países como Colombia, Chile y Panamá uno ve gente en las esquinas de las calles con un montón de teléfonos porque agarran una tarifa de altísimo consumo y en vez de cobrarle $0,40 le cobran $0,20, es un mercado persa, es como los taxis "pirata". Vea este ejemplo de Panamá: Movistar es el nombre comercial de Telefónica de España, En Telefónica la opción más barata para lo que no es tarjeta es $34 por hasta 500 minutos, ¢17.600 en nuestro caso. Si los gasta le salió a $0,17 el minuto; cuanto menos gaste le sale más caro. En Costa Rica está como a $0,06 el minuto y el mínimo es $7, por eso aquí todo el mundo anda teléfono, por eso los peones andan teléfono. Esto implicaría que un tico debería pagar como mínimo ¢17 mil para tener un teléfono celular como los de hoy y no de tarjeta. Si quiere una tarifa parecida a la de Costa Rica debe irse al paquete de $57, donde lo obligan a consumir ¢33.200 en llamadas en un mes, generalmente hay contratos de dos años y si los incumplen el depósito se pierde y es muchísimo más alto que en Costa Rica. Por eso en esos países no hay filas, las personas no pueden tener un teléfono. Además en América Latina no ha habido competencia porque el 84% del mercado se ha dividido entre dos empresas: Telmex de México y Telefónica de España, y ellas se ponen de acuerdo. En una ocasión estaba yo en Chile hace como cinco años, un país con una inflación del 1,5% anual, las tres empresas se pusieron de acuerdo y subieron el 20% de las tarifas y nadie podía hacer nada, aquí pueden hacer lo mismo.

Quienes están a favor del TLC dicen que hay una diferencia porque en América Latina ha habido privatización y aquí habrá apertura, por eso no será lo mismo. ¿Es eso cierto?

- Lo mismo que se quiere hacer en Costa Rica se hizo en Uruguay, ahí conviven las empresas estatales con las privadas. Lo hizo hace diez años y resulta que mientras el mínimo residencial en Costa Rica es $3,60, en Uruguay es $6,70, es decir $3 más tendría que pagar. Esto es más de ¢1.600 sobre la taifa mínima actual y Movistar no lo brinda porque lo que le interesa es montarse en el sistema, no asumir los servicios de baja ganancia. Y la ley vendrá a obligar al ICE a prestarles la infraestructura que ya tiene a todos los operadores privados, como quien dice hacer pública la inversión y privatizar la ganancia. El minuto celular en Uruguay anda entre $0,21 y $0,34 y en Costa Rica cuatro veces menos. En Internet pasa lo mismo, allá está en $0,33 y aquí en $0,19. El sistema de mensajes por celular, que ahora está tan de moda en Costa Rica, allá anda entre $0,037 y $0,04, unos ¢20 el mensaje, y en Costa Rica vale ¢1,50. Estas tarifas aumentarán si se aprobara el TLC. Uno ve cómo definitivamente se van a afectar las tarifas por la eliminación de los subsidios porque no le permitirán al ICE mantener las tarifas bajas y lo van a obligar a eliminar algo que es un salario social, que ha ayudado a compensar la inflación. Es igual que el subsidio en electricidad, aquí los que consumen menos de 200 kilowatts tienen una tarifa subsidiada por los grandes consumidores.

monseñor sanabria,tlc y los obispos de hoy


Monseñor Sanabria, TLC y los obispos de hoy

Columnista huésped | Abril 04, 2007 | 783 palabras

Por Jorge Alfonso Zúñiga Aguilar
En la década de los 40, con unas “personas a favor y otras en contra”, los ciudadanos se manifestaron hasta en las calles apoyando unos, y otros en contra, del Código de Trabajo y las Garantías Sociales. Monseñor Sanabria no tuvo miedo de enfrentar a las fuerzas poderosas y sus medios publicitarios para expresarle claramente a la comunidad costarricense cuál era el criterio de la Iglesia. No titubeó para dar con firmeza la opinión orientadora a la comunidad cristiana y a sus pastores. Envió sacerdotes al exterior a educarse y prepararse para ser guías en la confrontación que iba a darse con la implementación de las leyes sociales.
Fue luz que iluminó el espíritu de los costarricenses y guía para encontrar el camino hacia el bienestar social y la paz que hemos alabado en algún momento, pero sin dar una mirada a nuestra historia patria para enriquecer y ordenar bien nuestro pensamiento. No le importó lo que pensaran de él los enemigos del progreso. Lo vi dejarse crucificar en las páginas del Diario de Costa Rica, donde se burlaban con vileza, presentándolo con “la hoz y el martillo” en su pecho sustituyendo el crucifijo, y acusarlo de comunista. Recientemente supe que a esos infundios injuriosos respondía sereno y valiente: “No me importa los palos que me tiren de camino si yo sé para dónde voy.”
Contrasta este legado y ejemplo de firmeza y valor con la timidez con que la Iglesia defiende su posición contraria al TLC. Posición que a estas alturas de la lucha no puede negar, pues le ha valido la queja del presidente Arias ante el Vaticano y el fariseísmo de los medios al servicio de los promotores de este engendro jurídico que pretende anexarnos para siempre a Estados Unidos, so pretexto de un tratado comercial.
Me pregunto a veces, entre otras cosas: ¿habrá amenazas de modificar la relación Iglesia-Estado así como cuentan 38 para aprobar el TLC? Pero bien, el presidente de la Conferencia Episcopal, preocupado por el pronunciamiento de un grupo de sacerdotes abiertamente en contra del TLC, sale en rueda de prensa a dar explicaciones y exhortarlos diciendo: “Como pastores del pueblo de Dios en el que hay diferencias de criterios sobre el TLC, promuevan la unidad, la tolerancia y el respeto. (…) En vista de que prestan un servicio a la comunidad cristiana donde hay personas que están a favor o en contra del TLC, deben buscar la unidad, la reconciliación y la armonía”.
Explica: “Creo que este grupo es minoritario, pero si se manifestó lo respetamos”.
Y refiriéndose a los argumentos, agrega: “Son los que esgrimen los grupos en contra, sobre todo las razones ordinarias que se dan para oponerse al TLC, especialmente los que tienen que ver con los campesinos y la agricultura, y como ellos están más o menos con los campesinos y agricultores, pues ellos más bien se concentran en estos temas”.
Por su parte, los sacerdotes aducen que: “La mayoría de los firmantes del comunicado somos de zonas rurales y trabajamos con agricultores, (…) hemos visto cómo las políticas gubernamentales desfavorecen al sector agrícola y ahora con el TLC pondrán a nuestros campesinos a competir contra productores subsidiados. Uno se aventura a pensar si las consecuencias serán similares a las de México”.
Pero, además, tenemos el criterio del Cardenal Rodríguez Maradiaga que nos dice que este modelo está convirtiendo a estos países en maquiladoras, y agrega en forma contundente: “Sirve a pocos y excluye a las mayorías”. “Ha sustituido a Dios por el mercado, al cual diviniza”. “Se abren las fronteras a las mercancías pero se cierran a los seres humanos”.
Los señores obispos de la Iglesia Católica han señalado sobradamente con valentía los males que puede traer a Costa Rica este TLC. La decisión que debe tomar el país no admite términos medios, está muy claro que debe ser SÍ o NO.
Los que están de acuerdo es porque están seguros de que van a salir beneficiados, o los que por desinterés no le han puesto atención al asunto. También son los que están confundidos por causa de la propaganda millonaria engañosa del Gobierno y los empresarios favorecidos que desde hace más de dos años atarantan a la gente día y noche con su promoción de mercadeo porque no resisten el debate serio.
Aquí es donde la Iglesia no debe ser neutra. Porque sería injusta con los cristianos de la comunidad que van a salir perjudicados.
Si Jesús hubiera sido “reconciliador” y “tolerante”, los mercaderes habrían terminado apoderándose del Templo. Y si se hubiera dejado asustar por los fariseos para caer en sus trampitas, no habría logrado cumplir su misión.
(La Prensa Libre)
Tomado de la tribunademocratica.com