lunes, 23 de abril de 2007

no hay peor ciego que el que no quiere ver

No hay peor ciego que el que no quiere ver....
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  • Los fenómenos políticos de los últimos años son una clara señal de que, por fin, los pueblos latinoamericanos se levantan para exigir justicia y equidad, y esta vez con la fuerza de los votos en democracia... no con la fuerza de las armas, que lo único que hacen es empeorar aún más los problemas, porque polarizan a la sociedad e imponen la lógica de la irracionalidad.

Las aplastantes victorias del presidente Rafael Correa en Ecuador, señal de que lostiempos están cambiando en América Latina.

Alfonso J. Palacios Echeverría.

Me refiero a los fenómenos ocurridos en Argentina, en Venezuela, en Bolivia, en Brasil, en Ecuador, y de alguna forma en Uruguay y en Chile, en donde se le empieza a dar la espalda a todas las tesis neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, basados en el nefasto Consenso de Washington y con el apoyo político y económico de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los pueblos de estos países, de una forma diferente pero con un trasfondo similar, han empezado a expulsar de sus gobiernos a los grupos económicos tradicionales, apuntados al neoliberalismo porque es la fórmula más adecuada para perpetuarse en el poder y así proteger sus intereses económicos, o hacer pingües negocios entregando territorios, empresas y derechos de explotación a las voraces transnacionales norteamericana y europeas. Y han elegido a nuevas voces que, aunque diferentes entre sí de país a país, les hablan de justicia social, de solidaridad, de parar la entrega de los bienes sociales a las grandes empresas, en un acto de esperanza y de búsqueda de justicia.

Y claramente se nota la reacción de quienes son asalariados de los grandes intereses económicos en los medios de comunicación, y que obedecen a las directrices de sus patronos, cuando empiezan a llamar "populistas" a estos nuevos gobernantes, en un acto denigrante para ellos mismos y su profesión, ya que desconocen que el populismo es una doctrina que se propone defender los intereses del pueblo en su conjunto, sin distinguir entre clase obrera, pequeña burguesía y campesinado, que como movimiento organizado nació en Rusia, en el año de 1860, y que en los países latinoamericanos se ha vinculado con personalidades carismáticas (Getulio Vargas en Brasil, Perón, en Argentina, el Aprismo en el Perú, para señalar algunos casos), y en ninguna forma puede utilizarse como epíteto denigratorio.

Y con relación a los fenómenos que están dándose en nuestro continente, este fin de semana tres noticias han sido de especial importancia para entender lo que mencionamos.

La primera es la reaparición lenta pero progresiva de Fidel Castro en la escena política internacional con sus denuncias, lo cual es una bofetada en el rostro de todos los que celebraron anticipadamente su muerte en las calles de Miami y los corrillos de las oficinas del Departamento de Estado del gobierno norteamericano, así como también de las congratulaciones de algunos (muy pocos) gobiernos latinoamericanos que desgraciadamente todavía poseen gobernantes neoliberales y entregados a los intereses de los Estados Unidos. Para ellos este anciano incómodo es su peor pesadilla, pero no se dan cuenta que puede morir, pero que Cuba no es Fidel, es un pueblo entero que cree en su forma de interpretar su propia realidad y la realidad internacional, a lo que tiene derecho como cualquier pueblo del mundo. Y podríamos estar o no estar de acuerdo con ellos, pero les debemos todo el respeto y la consideración que le daríamos a cualquier otro país. Y junto a esta noticia, las quejas de los grandes intereses petroleros de los Estados Unidos ante su propio gobierno, porque en Cuba se han encontrado grandes yacimientos de petróleo que ellos no pueden explotar, ya que sus propias leyes les prohíben mantener relaciones comerciales con Cuba. Los chacales del mercantilismo ladran contra los gobernantes que ellos mismos colocaron en el poder para proteger sus intereses. ¡Curiosa contradicción!

La segunda es la cancelación anticipada de Venezuela de sus deudas con el nefasto Banco Mundial, sumándose a Brasil y Argentina, que ya habían cancelado sus deudas anticipadamente también, dejando a este organismo internacional muy mal parado, pues pierde a sus principales clientes latinoamericanos, y ahora con la clara advertencia de que no son bienvenidos en dichos países, por la larga historia de errores en sus recomendaciones (¿imposiciones?) en economía política y sus intromisiones descaradas en las política públicas de los países latinoamericanos, siguiendo las instrucciones del gobierno de los Estados Unidos. O sea: pierde el gobierno norteamericano un instrumento de intervención en las políticas de los países hispanoparlantes. Lamentablemente no todos los países latinoamericanos tienen la capacidad económica para cancelar sus deudas, pero el mensaje es claro: una cosa es necesitar dinero prestado para financiar obras gubernamentales, y otra muy diferente es permitirle a un organismo internacional la intromisión en políticas públicas, que es lo que ha hecho durante decenios en Banco Mundial, como instrumento de los estados Unidos para imponer las condiciones más apropiadas para la entrada de sus grandes intereses económicos, con escudos protectores ante los mismos gobiernos de estos pequeños e indefensos países.

La tercera es la aplastante victoria del SI en el Ecuador ante la consulta popular de si deseaban una Asamblea Constituyente, liderada por un presidente carismático, intelectualmente preparado y de pensamiento claro, que tuvo el valor de lanzar su candidatura presidencial sin diputados y triunfar frente al representante más funesto de la plutocracia ecuatoriana, todo ello con la intención de transformar integralmente los fundamentos políticos del país y eliminar de una sola vez el poder perverso concedido a la Asamblea Legislativa por las anteriores constituciones. Esto, que llamo "el grito ecuatoriano" y que veo con enorme inquietud y esperanza, pues he vivido en ese país en dos oportunidades y le profeso un especial cariño, es una señal clara de que los tiempos están cambiando, al menos, en ese país, pero es también una señal clara para otros países de que el cambio es posible, que la justicia es posible, que la solidaridad es posible.

Ahora bien, si volvemos nuestros ojos a nuestra querida Costa Rica, percibimos también señales de cambio. La valiente decisión del Tribunal Supremo de Elecciones de permitir la recolección de firmas para la celebración de un referéndum sobre la aprobación o rechazo del Tratado de Libre Comercio es un paso adelante significativo en nuestra alicaída democracia representativa. Y es una llamada de atención a las minorías que lo defienden amparadas por la lluvia de dólares del gobierno norteamericano, que paga salarios de testaferros y propaganda mentirosa a manos llenas. Pero es también un "lavarse la cara" del mismo tribunal después de la chapuzas de las pasadas elecciones.

Lástima y vergüenza ajena nos produce ver cómo, en una jugada mediática, el actual presidente quiera aprovecharse de la situación enviando una petición a la Asamblea Legislativa tendiente a convocar a referéndum sin recolección de firmas (iniciativa ciudadana) para que, eliminándola, de esa manera evitar que se le explique al pueblo los vicios de inconstitucionalidad del Tratado, a fin de que vote por el NO; y quiera Dios que no se vuelquen ahora en una ordalía de dólares financiando una campaña llena de mentiras y tendiendo una cortina de humo sobre los puntos medulares que hacen inaceptables los cambios en nuestra institucionalidad que pretende dicho tratado, para beneficio de las empresas norteamericanas.

Lástima y vergüenza nos produce que la Sala Constitucional no quiera ver "de oficio" dichos vicios de inconstitucionalidad, para acabar de una vez por todas con este sainete ridículo, evitar la polarización social, la pérdida de tiempo que gastamos de un lado y del otro, y para obligar al actual gobierno a atender sus obligaciones.

Lástima y vergüenza nos produce contemplar que nuestros gobernantes no tengan la capacidad intelectual para percibir los cambios que se están dando a nivel mundial, o lo que es peor, que su ceguera sea provocada intencionalmente por su filosofía política.... porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

1 comentario:

Rememberer dijo...

Lo que tenemos que hacer es jugar el mismo juego y conquistar los mercados de los conquistadores; introducir nuestros productos, servicios, y vender en dolares. Por ejemplo, mis tias hacen artesanias y nunca creyeron poder vender en Estados Unidos.
Contactaron una compania, 321vendido.com, ellos les ayudan a colocar sus inventarios en linea, a vender liquidaciones, a promocionar su producto en grandes cadenas y ahora ya venden volumenes bastante aceptables en EU...
Eso es lo que debemos hacer; a la carga y a conquistar EU!